martes, 4 de octubre de 2011

Desde Cracovia, un mensaje de esperanza

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Se pedirá al Santo Padre la proclamación de Santa Faustina como doctora de la Iglesia

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La ciudad de Cracovia, por muchos años sede episcopal de Karol Wojtyla, es la sede, en estos días, del II Congreso Mundial de la Divina Misericordia. El origen de esta importante iniciativa se remonta a un retiro internacional de sacerdotes, realizado en esta ciudad en julio de 2005, durante el cual el Cardenal Schönborn, Arzobispo de Viena, junto a otros prelados, presentó a la asamblea la idea de crear un Congreso Mundial de la Divina Misericordia.


Hacia el final del Sínodo de los Obispos del año 2005, se discutió el proyecto con el Cardenal Ruini, en ese entonces Vicario del Papa para la diócesis de Roma, quien aceptó presidir el I Congreso. Fue el Cardenal Schönborn quien en febrero de 2006 presentó el proyecto al Papa Benedicto XVI, quien apoyó con entusiasmo la iniciativa y dio su bendición. Así, con el apoyo de numerosos cardenales y obispos, se fue formando el Comité que prepararía la primera edición del Congreso, que tuvo lugar en la ciudad de Roma, del 1º al 6 de abril de 2008.


El II Congreso Mundial se celebra, entonces, en la ciudad del Beato Juan Pablo II, gran apóstol de la Divina Misericordia, y bajo la presidencia del actual arzobispo, Cardenal Stanislaw Dziwisz, quien durante cuarenta años fue fiel colaborador del Papa polaco. Entre los 2000 participantes, provenientes de 97 países, se encuentran varios cardenales: Schönborn, Arzobispo de Viena (Austria); Backis, Arzobispo de Vilna (Lituania); Zen, obispo emérito de Hong Kong (China); Macharski, emérito de Cracovia; Nycz, Arzobispo de Varsovia (Polonia); Barbarin, Arzobispo de Lyon (Francia); Rylko, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos; Erdo, Arzobispo de Esztergom-Budapest (Hungría) y Presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa; así como numerosísimos obispos y sacerdotes.


Bajo el lema “La Misericordia como fuente de esperanza”, el II Congreso Mundial fue inaugurado el 1º de octubre por el Cardenal Arzobispo de Cracovia y la primera alocución fue pronunciada por el Arzobispo de Viena. El domingo, al finalizar la Santa Misa celebrada en la Basílica de la Divina Misericordia, los participantes pudieron unirse en directo a la oración del Angelus que el Santo Padre rezó desde Roma y escuchar su saludo a los participantes en el Congreso: “Con un saludo particular me dirijo a los organizadores y los participantes en el Congreso Internacional de la Divina Misericordia, que se celebra estos días en Cracovia-Lagiewniki. Muy queridos, reforzad vuestra confianza en el Señor a través de la reflexión común y la oración para que llevéis eficazmente al mundo el alegre mensaje de que «la Misericordia es fuente de esperanza». Que Dios os bendiga.”


Además, luego del saludo del Santo Padre, los cardenales y obispos presentes anunciaron a todos los participantes en el Congreso que se pedirá oficialmente a Su Santidad Benedicto XVI la proclamación de Santa Faustina como doctora de la Iglesia. Con este fin, los presentes fueron invitados a firmar la petición, encabezada por los mismos prelados participantes en el Congreso.


Durante el resto del día, los participantes, agrupados de acuerdo al idioma, participaron en diversas actividades en algunas parroquias locales, en las cuales rezaron la Coronilla de la Divina Misericordia a las tres de la tarde y escucharon algunas conferencias. Al final del día, se ofreció a los participantes un espectáculo en la Plaza Mayor de Cracovia, realizado por la Comunidad del Cenáculo: la obra “Credo”, un espectáculo realmente evangelizador llevado a cabo por jóvenes que han sido rescatados de sus problemas de adicciones.


Ayer, lunes 3 de octubre, los participantes pudieron escuchar algunos testimonios y participar en la Santa Misa presidida por el obispo filipino Rómulo de la Cruz, en la cual predicó el Cardenal de Lyon, Philippe Barbarin.


Por la tarde, los participantes en el Congreso se dirigieron al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, “lugar de horror, de acumulación de crímenes contra Dios y contra el hombre que no tiene parangón en la historia”, como lo llamó el Papa Benedicto XVI en su memorable visita del año 2006. Desde ese lugar, que recorrieron en silencio, elevaron a Dios una oración por la paz y la misericordia para todo el mundo, durante la cual encendieron cinco velas en representación de los cinco continentes, leyeron la Sagrada Escritura, e intercambiaron el signum pacis.


El Congreso se clausurará el próximo 5 de octubre, fiesta litúrgica de Santa Faustina Kowalska, primera santa del nuevo milenio, canonizada por el Beato Juan Pablo II el 30 de abril del año 2000, II Domingo de Pascua, “que a partir de ahora en toda la Iglesia se designará con el nombre de «domingo de la Misericordia divina», como anunció en ese mismo momento el Pontífice. Así, desde la ciudad de Cracovia, vuelve a partir hacia el mundo el mensaje del amor misericordioso de Dios. Casi como un cumplimiento de las palabras de Juan Pablo II, durante su última visita a su patria, cuando consagró el Santuario donde ahora está celebrándose este II Congreso Mundial: “Hoy, en este santuario, quiero consagrar solemnemente el mundo a la Misericordia divina. Lo hago con el deseo ardiente de que el mensaje del amor misericordioso de Dios, proclamado aquí a través de santa Faustina, llegue a todos los habitantes de la tierra y llene su corazón de esperanza. Que este mensaje se difunda desde este lugar a toda nuestra amada patria y al mundo. Ojalá se cumpla la firme promesa del Señor Jesús: de aquí debe salir «la chispa que preparará al mundo para su última venida» (cf. Diario, 1732, ed. it., p. 568). Es preciso encender esta chispa de la gracia de Dios. Es preciso transmitir al mundo este fuego de la misericordia. En la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz, y el hombre, la felicidad.”


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La Buhardilla de Jerónimo

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