jueves, 1 de noviembre de 2012

El Cardenal George y la “profecía” de los cuatro obispos

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Cierta vez, hablando con un grupo de sacerdotes, el Cardenal George, Arzobispo de Chicago, afirmó que él morirá en una cama, su sucesor en prisión, y quien lo suceda será mártir. En su columna semanal en el periódico arquidiocesano, retomó esas afirmaciones – que, aclaró, no buscaban ser proféticas sino ayudar al Pueblo de Dios a tomar conciencia – y las completó con la frase final, no publicada en ese momento. Este artículo de Sandro Magister, cuya traducción ofrecemos, presenta estas declaraciones del Cardenal de Chicago.

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El cardenal Francis George, de 75 años, arzobispo de Chicago y anterior presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, estaba entre los designados para participar en el Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización, concluido el pasado 28 de octubre. Pero no ha podido tomar parte por estar sufriendo nuevamente por un tumor, como algunos años atrás.


¿Qué habría dicho en el aula del Sínodo, si hubiera estado presente? La última de las “columnas” que escribe cada semana para el periódico de su arquidiócesis, el Catholic New World, parece responder precisamente a esta pregunta. Ésta tiene por título “El lado equivocado de la historia” y es una fuerte crítica – desde el lado de Cristo – de aquel moderno dragón que es la corriente de secularismo que embiste a la sociedad occidental. He aquí los pasajes centrales, que hacen una directa referencia a las elecciones presidenciales americanas para luego referirse a Occidente y al mundo. Con una instructiva alegoría sobre el futuro de la Iglesia.

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[...] La actual campaña política ha llevado al descubierto en nuestra vida pública el sentimiento antirreligioso, en gran parte explícitamente anticatólico, que está creciendo desde hace décadas en nuestro país. La secularización de nuestra cultura es un problema mucho más amplio que las causas políticas o los resultados de la presente campaña electoral, por más importante que sea.


Hablando algunos años atrás a un grupo de sacerdotes, sin ninguna referencia al actual debate político, he tratado de expresar de un modo bastante dramático a lo que puede llevar una completa secularización de nuestra sociedad. Estaba respondiendo a una pregunta y nunca se transcribió lo que dije, pero mis palabras fueron capturadas por el smartphone de alguno y ahora circulan en Wikipedia y en otros lugares del mundo de la comunicación electrónica. Soy citado (correctamente) mientras decía que preveía para mí morir en una cama, para mi sucesor morir en prisión, y para su sucesor morir como mártir en la plaza pública. Pero las citas omiten la frase final que añadí a propósito del otro obispo que sucedería al obispo pensado como mártir: “Su sucesor recogerá los escombros de una sociedad en ruinas y poco a poco ayudará a reconstruir una civilización, como la Iglesia ha hecho tantas veces en el curso de la historia humana”. Lo que dije no es “profético” sino que es un modo de ayudar a la gente a pensar más allá de las categorías habituales, que limitan y a veces envenenan el discurso tanto privado como público [...]


El himno no oficial del secularismo, hoy, es “Imagen” de John Lennon, en el que somos animados a imaginar un mundo sin religiones. Pero nosotros no debemos imaginar un mundo similar; el siglo XX nos ha dado terribles ejemplos de tales mundos.


En lugar de un mundo que vive en paz porque está sin religiones, ¿por qué no imaginar un mundo sin Estados naciones? [...] La amenaza más grande a la paz del mundo y a la justicia internacional es el Estado nacional convertido en maligno, que pretende un poder absoluto, que toma decisiones y fabrica “leyes” que superan sus competencias. [...]


Un mundo que se ha alejado de aquel Dios que lo ha creado y redimido corre inevitablemente hacia la ruina. Está del lado equivocado de la única historia que al final importa. El sínodo sobre la nueva evangelización se ha tenido en Roma este mes de octubre precisamente porque enteras sociedades, especialmente en Occidente, se han puesto del lado equivocado de la historia [...]


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Fuente: Settimo Cielo


Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

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