viernes, 3 de enero de 2014

Mons. Gänswein: “La reforma de Francisco es la herencia de Benedicto”

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Presentamos nuestra traducción de este artículo, publicado en el sitio Korazym, sobre algunas declaraciones del Arzobispo Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia y secretario de Benedicto XVI, sobre el pontificado del Papa Francisco y la herencia espiritual del Papa emérito.

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“El Papa Francisco no quiere reformar la fe sino a los fieles”. Quien lo dice, en una larga entrevista transmitida por la Bayerisches Fernsehen, la televisión bávara, es Georg Gänswein. El Prefecto de la Casa Pontificia y secretario del Papa emérito ha estado, en las últimas semanas, muy presente en los medios alemanes. Una manera de aclarar directamente en su patria muchos de los equívocos que nacen, sobre todo, de la prensa italiana y americana, sobre el pontificado del Papa Francisco.


El Arzobispo, que tiene un rol completamente inédito en el Vaticano y es el “puente” entre dos pontificados, en la entrevista a la televisión bávara, transmitida el 1º de enero, ha señalado cómo ve la necesidad de reforma de la Iglesia: “Existe la bella expresión Ecclesia semper reformanda est, que significa que la Iglesia debe reformarse siempre. No es algo que haya sucedido solo ayer, sino que es la experiencia que acompaña a la Iglesia desde que existe y que es puesta también en práctica. También un árbol sano puede tener ramas muertas que es necesario cortar: esto es normal. No es una experiencia que ha sido hecha ahora con el Papa Francisco, sino que también los Papas precedentes lo han hecho. El Papa Francisco ha dicho que, sobre algunos puntos, quiere un nuevo inicio o nuevos desarrollos. Estamos en espera de ver sobre qué puntos intervendrá y cómo. Pero no veo ninguna revolución, y no es una respuesta al hecho de que antes no se habría realizado nada de lo que había sido decidido por el Concilio Vaticano II. Ni siquiera con la mejor voluntad puedo pensar que la Iglesia se encuentra en una situación tan catastrófica que sea hora de volver a ponerla de pie”.


Gänswein explicó que el mensaje del Papa Francisco está en perfecta continuidad con lo que han dicho sus predecesores: “El Papa Francisco subraya a menudo que debemos salir de nosotros mismos. La Iglesia no debe vive sólo para sí misma. Es un mensaje que también el Papa Benedicto ha pronunciado siempre. Es claro que la Iglesia existe para los seres humanos y para la fe. El Papa Francisco no quiere reformar la fe sino a los fieles. Es una distinción importante. La sustancia de la fe es la misma, con él, con sus predecesores, y también después de él. Pero se trata de la importancia de que los fieles vivan verdaderamente la fe, y hay diversas formas para vivirla y que es necesario sostener. Allí donde hay formas equivocadas, es necesario ayudar a corregirlas”.


En los medios alemanes, en el mes de diciembre de 2013, ha salido también otra importante entrevista que el Prefecto de la Casa Pontificia ha concedido a la revista político-cultural Cicero. La revista alemana ofrecerá en el próximo número una entrevista al cardenal Marx sobre el Papa Francisco. Georg Gänswein en la entrevista, concedida a Alexander Kissler, periodista y escritor, habla también de la situación del obispo de Limburg y de algunos temas candentes en Alemania.


El Arzobispo aclaró algunos pasajes de la Evangelii Gaudium sobre la “conversión del papado” y la presencia femenina en la Iglesia: “La fuerza del Papa Francisco – dice Gänswein -, junto a su gestualidad, es seguramente su lenguaje con imágenes. Pero una imagen significativa no puede contener toda la realidad. Cuando se habla de reforzar la presencia femenina muchos piensan en la cuestión del sacerdocio. Pero no conozco ningún pronunciamiento del Papa Francisco que haga pensar que él desea cambios en este sentido, al igual que antes el Papa Benedicto”. Gänswein habla además de los tres conceptos que dominan la predicación del Papa Francisco: misericordia, pobreza y el Diablo. “Veo una formación de espiritualidad ignaciana clásica. El Papa Francisco es completamente jesuita. Él obra como un fiel hijo de San Ignacio de Loyola”.


Una cosa es clara para el Arzobispo alemán: el llamado a la desmundanización de la Iglesia ha sido el testamento espiritual de Benedicto, como se ve en el gran discurso de Friburgo del 2011.


“Cada uno – dice Gänswein – ha tratado de interpretarlo según los propios intereses. Yo invito cordialmente a releer atentamente el discurso de Benedicto en Friburgo. Es necesario reconocer sencillamente que Francisco realiza lo que Benedicto ha pedido”. Y luego, para el Prefecto, “la Iglesia pobre no debe ser mal entendida. La pobreza aquí no significa miseria. La Iglesia debe tener espacio para lo bello, lo grande, lo noble, porque indican a Dios. El Papa Francisco tiene un concepto espiritual, y no sociológico, de la pobreza, que viene de la pobreza de Cristo. Y ha sido también profundamente marcado por sus experiencias como Arzobispo de Buenos Aires durante la difícil crisis económica argentina”.


Inevitable la pregunta sobre las elecciones del Papa Francisco que podrán condicionar a los sucesores, como la de vivir en Santa Marta: “El Papa Francisco – responde don Georg – no se ha mudado al apartamento papal porque le parecía demasiado grande y distante. Ha sido una decisión personal. Sobre esto no tengo ningún comentario. El apartamento papal es más modesto que las habitaciones de muchos párrocos u obispos en Alemania. Pero creo que, de algún modo, esta decisión condicionará el futuro”.


No podía faltar una valoración del pontificado de Benedicto XVI: “A una edad avanzada, Benedicto ha recibido la tarea más difícil del mundo y una herencia no fácil. Ha dedicado todas sus fuerzas, sus capacidades, sus experiencias, toda su persona, al ministerio petrino. Si se piensa en los muchos viajes al exterior, los innumerables encuentros, su herencia espiritual, la obra Jesús de Nazaret, hay que reconocer que Benedicto se ha entregado hasta el final. Han sido ocho años no fáciles para el Papa Benedicto y ocho años buenos para la Iglesia y para los fieles”.


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Fuente: Korazym


Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

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