jueves, 19 de abril de 2012

Decidida intervención de Doctrina de la Fe en USA

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La Congregación para la Doctrina de la Fe ha publicado ayer una amplia Evaluación Doctrinal dirigida a la Conferencia de Superioras Mayores de Religiosas Estadounidenses, en la cual se denuncia su “situación doctrinal y pastoral grave” y se anuncia la intervención del organismo. Presentamos nuestra traducción del informe del sitio web de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos y algunos párrafos particularmente significativos del texto publicado por el dicasterio que preside el Cardenal Levada.

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La Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) ha llamado a la reforma de la Conferencia de Superioras Mayores de Religiosas y ha designado al Arzobispo Pedro Sartain de Seattle como Arzobispo Delegado para esta iniciativa. Para ayudarlo en este empeño, han sido también nombrados los obispos Leonard Blair y Thomas John Paprocki.


La CDF esbozó esta convocatoria en una “Evaluación Doctrinal de la LCWR” publicada el 18 de abril. El documento expone las conclusiones de la evaluación doctrinal de la LCWR iniciada por la CDF en el 2008, evaluación que fue conducida por el Obispo Leonard Blair de Toledo, Ohio, y que incluyó tanto sus conclusiones como una respuesta de la LCWR enviada para finales de 2009 y un informe posterior del mismo Obispo Blair en 2010. También está disponible una declaración del Cardenal William Levada, Prefecto de la CDF.


El informe del 2010 incluía “documentación sobre el contenido del Manual de Liderazgo de la LCWR y sobre organizaciones asociadas con la LCWR, explícitamente Network y el Centro de Recursos para Institutos Religiosos”. Network es un lobby de justicia social fundado por religiosas. El Centro de Recursos provee asistencia legal y financiera a las órdenes religiosas.


El rol del Arzobispo Delegado es proveer “revisión, guía y aprobación, donde sea necesario, al trabajo de la LCWR”, dice el documento de la CDF. El mandato del Delegado “será por un período de hasta cinco años, si se lo considerase necesario”. El documento pide que existan otros consejeros – obispos, religiosas y peritos – “que trabajen con los líderes de la LCWR para alcanzar las metas necesarias en orden a tratar los problemas esbozados en esta declaración”. También pide un vínculo formal entre el Delegado y la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (USCCB).


“Será tarea del Arzobispo Delegado trabajar en colaboración con los oficiales de a LCWR para alcanzar las metas delineadas en este documento, e informar sobre el progreso a la Santa Sede… De esta forma, la Santa Sede espera ofrecer una importante contribución al futuro de la vida religiosa en la Iglesia en los Estados Unidos”, dice el documento.


La CDF agrega que el Papa Benedicto XVI aprobó el accionar de la CDF el 14 de enero de 2011, dos días después que una sesión regular de la CDF había decidido que “la actual situación doctrinal y pastoral de la LCWR es grave y un asunto de seria preocupación, dada también la influencia que la LCWR ejerce sobre Congregaciones reigiosas en otras partes del mundo”. La CDF también recomienda que después de la Visita Apostólica de las comunidades religiosas femeninas en los Estados Unidos – cuyo informe final fue enviado a la Santa Sede en diciembre de 2011 –, “la Santa Sede intervenga con los prudentes pasos necesarios para efectuar la reforma de la LCWR”. El documento también dice que la CDF “examinará las distintas formas canónicas de intervención para la resolución de los aspectos problemáticos presentes en la LCWR”.


El mandato del Delegado incluye:

- La revisión de los Estatutos de la LCWR.

- La revisión de los planes y programas de la LCWR, incluyendo sus Asambleas Generales.

- La creación de programas de formación inicial y permanente para las congregaciones miembros de la LCWR.

- La revisión de la aplicación de las normas y textos litúrgicos por parte de la LCWR.

- La revisión de la afiliación de la LCWR con “Network” y con el “Centro de Recursos para los Institutos Religiosos”.


La evaluación doctrinal critica posiciones expuestas en las asambleas anuales de la LCWR y en su literatura, al igual que la ausencia de apoyo por parte de la LCWR a la enseñanza de la Iglesia sobre la ordenación de mujeres y la homosexualidad.


La CDF dice que la documentación “revela que, mientras de parte de la LCWR hay un gran trabajo emprendido en la promoción de la justicia social en armonía con la doctrina social de la Iglesia, la misma LCWR calla acerca del derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural, una cuestión que es parte del vívido debate público sobre el aborto y la eutanasia en los Estados Unidos. Más aún, asuntos de importancia crucial en la vida de la Iglesia y la sociedad como la visión bíblica de la Iglesia acerca de la vida familiar y la sexualidad humana no son parte de la agenda de la LCWR. Incluso ocasionales declaraciones públicas de la LCWR que están en desacuerdo o desafían las posiciones de los obispos – auténticos maestros de la fe y la moral – no son compatibles con el propósito de la LCWR”.


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Hasta aquí la nota, ciertamente muy medida, publicada por el sitio oficial de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos. Para mejor explicitar la magnitud del problema y los motivos que llevan a la intervención de la Santa Sede, traducimos a continuación algunos párrafos del texto de la CDF.


Evaluación Doctrinal


[…]


- Ponencias en las Asambleas de la LCWR. Las ponencias dadas durante las Asambleas anuales de la LCWR manifiestan declaraciones problemáticas y serios errores teológicos e incluso doctrinales. El Cardenal [Levada] ofreció como ejemplo específicos pasajes de una ponencia de la Hna. Laurie Brink acerca de algunas religiosas que estaban yendo en una dirección que va “más allá de la Iglesia” o incluso más allá de Jesús. Esto es un desafío no sólo a los contenidos centrales de la fe católica: tal rechazo de la fe es una seria fuente de escándalo y es incompatible con la vida religiosa. Posiciones así de inaceptables permanecen de rutina sin ningún tipo de confrontación por parte de la LCWR, que en lugar de esto debería proveer recursos a las congregaciones miembros que fomentaran una visión eclesial de la vida religiosa, ayudando a corregir una visión errónea de la fe católica como acto importante de ejercicio de la caridad.


- Políticas de disenso corporativo. El Cardenal habló de este tema en referencia a las cartas recibidas por la CDF de parte de “grupos de liderazgo” de distintas congregaciones entre los que estaban incluidos oficiales de la LCWR, en los que se protesta contra la Santa Sede por acciones relativas a la ordenación de mujeres y a la correcta aproximación al ministerio pastoral con personas homsexuales. Los términos de estas cartas sugieren que estas religiosas, colectivamente, toman una posición que no está en conformidad con la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad humana. Es un asunto serio cuando estos “grupos de liderazgo” no proveen un liderazgo efectivo y un ejemplo para sus comunidades, sino que se ubican ellos mismos fuera de la enseñanza de la Iglesia.


- Feminismo Radical. El Cardenal nota un predominio de ciertos tópicos del feminismo radical incompatibles con la fe católica en algunos de los programas y presentaciones patrocinados por la LCWR, incluyendo interpretaciones teológicas que corren el riesgo de distorsionar la fe en Jesús en el Padre amoroso que envió a Su Hijo para la salvación del mundo. Más aún, algunos comentarios sobre el “patriarcado”distorsionan el modo en que Jesús estructuró la vida sacramental de la Iglesia; otros socavan la doctrina revelada sobre la Santísima Trinidad, la Divinidad de Cristo y la inspiración de la Sagrada Escritura.


Implementación: Conclusiones de la Evaluación Doctrinal y Mandato


[…]

Algunos ponentes [en las Asambleas anuales] sostienen que el disenso con la doctrina de la Iglesia está justificado com un ejercicio del oficio profético. Pero esto se basa en una errada comprensión de la dinámica de la profecía en la Iglesia: justifica el disenso estableciendo la posibilidad de divergencia entre el magisterio de la Iglesia y una intuición teológica “legítima” de algunos fieles. La “profecía”, como principio metodológico se dirige aquí contra el magisterio y los pastores de la Iglesia, mientras que en el caso de la verdadera profecía se trata de una gracia que acompaña el ejercicio de las responsabilidades en la vida cristiana y los ministerios dentro de la Iglesia, regulados y verificados por la fe de la Iglesia y su oficio de enseñar.


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La Buhardilla de Jerónimo

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