domingo, 12 de octubre de 2008

La multiforme santidad de la única Iglesia

Ofrecemos nuestra traducción de una entrevista a Monseñor Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, acerca de los cuatro nuevos santos canonizados esta mañana por el Santo Padre Benedicto XVI.

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Una mujer de paz para la India, herida por el odio y la violencia. Sor Alfonsa de la Inmaculada Concepción es la primera india en ser proclamada santa. Benedicto XVI la canonizará el domingo 12 de octubre, junto con el sacerdote italiano Cayetano Errico, la religiosa suiza María Bernarda Bütler y la laica ecuatoriana Narcisa de Jesús Martillo Morán. El Arzobispo Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, subraya el significado de la celebración y, en particular, la actualidad del testimonio de la religiosa, “cuyo ejemplo –afirma en esta entrevista a nuestro periódico – puede ofrecer a la India de hoy y a los cristianos perseguidos el mensaje de la paz, de la concordia, de la fraternidad y del amor, también para con los enemigos”.

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¿Se puede encontrar un hilo conductor entre los cuatro nuevos que el Papa proclamará mañana?


En realidad, lo que une a todos los santos es el esfuerzo por vivir del mejor modo la sequela Christi. La gracia les dio dones particulares, por lo cual las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad son vividas con acentuaciones del todo originales y personales. Tomemos, por ejemplo, a Sor Alfonsa: como tantos otros santos en la Iglesia – comenzando por los mártires – ella vivió crucificada con Cristo crucificado, soportando con fortaleza la enfermedad que la llevó a la muerte siendo muy joven.

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Frente al drama de las actuales persecuciones en algunas regiones de India, ¿qué mensaje ofrece su testimonio?


El primer mensaje que nos ofrece a todos es el de tener la misma fortaleza que ella tuvo en el sufrimiento y en la persecución. En las bienaventuranzas, el Señor ya nos lo había anunciado: el cristiano será objeto de persecución a causa de su nombre. Un segundo mensaje está dirigido especialmente a las religiosas. Su obra es muy valiosa en la educación de los niños porque la educación cristiana no es sólo una educación para la tolerancia.

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¿Qué significado tiene hoy el concepto de tolerancia en la realidad india?


Debemos prestar atención cuando se habla de tolerancia en ese contexto. Cuando se hace referencia a la tolerancia hindú, hablamos en la práctica de una especie de “tolerancia de la intolerancia”: es decir, quien no está de acuerdo con ellos es marginado. Dado que el cristianismo en India está asumiendo una identidad bien precisa, han comenzado las persecuciones. Por esto, las religiosas tienen una importante tarea que desarrollar: educar a los niños, cristianos y de otras religiones, no en este singular concepto de tolerancia sino en la caridad, en el compartir, en la ayuda recíproca y no en el odio.

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¿Cuáles son las enseñanzas más significativas de la vida de la religiosa india?


Principalmente su caridad porque esta santa, que murió a los 36 años, ha vivido la dimensión de la pasión de Jesús con serenidad y edificación. Con su ejemplo puede ofrecer a la India de hoy y a los cristianos perseguidos el mensaje de la paz, de la concordia, y de la fraternidad y del amor también para con los enemigos. Ella sufrió mucho por continuas oposiciones. Quienes la rodeaban, de hecho, no creían en la realidad de su enfermedad, mientras que, por el contrario, era muy amada por los niños que recibía, instruía y entretenía. Fueron ellos los primeros que, inmediatamente después de su muerte, se dieron cuenta de su santidad. En su biografía se narra un episodio emblemático. Un niño hindú, que se había lastimado en una pierna, en lugar de ir al hospital, fue a rezar a la tumba de Alfonsa. El pequeño volvió a clase completamente sanado. Los niños continuaron confiándose a ella como lo habían hecho cuando aún vivía. Iban a la tumba de la santa para contarle sus dificultades. De este modo, la fama de santidad de Alfonsa se difundió rápidamente entre la gente. Muchas hermanas que la habían conocido confirmaban y redescubrían su personalidad. En particular, a los ojos del pueblo resaltaba su aceptación del sufrimiento, vivido en la caridad, con una fe fuerte y firme esperanza.

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Entre el pueblo ha vivido también el sacerdote Cayetano Errico, nativo de Secondigliano, fundador de los Misioneros de los sagrados Corazones de Jesús y de María. En una realidad difícil como la de la periferia napolitana, ¿su ejemplo puede ser de ayuda para la gente?


Gaetano Errico es importante porque demuestra que la gracia puede florecer incluso en un ambiente muy difícil y problemático como es la zona de Nápoles. Donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia. Cayetano es un signo de esta gracia que ilumina y rescata a la humanidad humillada de esta tierra. Es un signo de la benevolencia del Señor y una invitación a no perder la esperanza para aquellas poblaciones que se encuentran viviendo dificultades sociales tan fuertes. En efecto, el camino y el confesionario fueron los lugares privilegiados de su acción pastoral. Y la actividad en favor de los necesitados fue la realización de su testimonio de caridad.

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El compromiso misionero ha caracterizado, en particular, la vida de María Bernarda Bütler, suiza y fundadora de una congregación. ¿Cuáles son sus aspectos más importantes?


Bütler se hizo religiosa con las franciscanas de María Auxiliadora en Altstätten, en Suiza, donde tomó el nombre de María Bernarda. Fue maestra de novicias y superiora. Por medio de un obispo sudamericano, recibió la invitación de trasladarse a Ecuador, donde se convirtió en misionera. Allí, casi sin quererlo, dio origen a una nueva congregación religiosa: las hermanas misioneras de María Auxiliadora. Tenía una gran dedicación al servicio de los más pobres y necesitados. Después de una persecución muy violenta contra la Iglesia Ecuatoriana, se trasladó a Cartagena, en Colombia. Y en ese país continuó viviendo su testimonio de religiosa, de misionera, y de prófuga de Ecuador.

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 Junto a los tres consagrados, el Papa canoniza a una joven laica. ¿Cuál es su carisma? 


Narcisa de Jesús nunca quiso ser religiosa, a pesar de las continuas invitaciones. Se sentía llamada a permanecer en el mundo. Su testimonio laical, vivido en sencillez y pobreza, se manifestó particularmente con una disponibilidad amable y caritativa hacia todos, en particular hacia los más necesitados. Se comprometió diariamente en la catequesis de los niños y en la formación de los jóvenes, manteniendo siempre una conducta ejemplar. Vivió con dignidad su trabajo de costurera y toda su vida se caracterizó por una gran dedicación marcada por la caridad. Me parece que éste es su rasgo fundamental: fue un alma simple que vivió normalmente de modo ejemplar.

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Fuente: L’Osservatore Romano


Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

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